Jorge Restrepo
Cali, Colombia, 1961


Artículo de Donaldo Altamirano sobre la exposición de pinturas de Jorge Restrepo,  dedicada a los niños. Esta muestra se expuso por primera vez en la Galería Códice de Managua, Nicaragua el 14 de junio de 2008
                 

            


 

Jorge Restrepo
 

 “Arte para niños y abuelos”

 

 

 Donaldo Altamirano

 
 1. La diáspora de los conceptos artísticos

 

 

 

 

El colombiano Jorge Restrepo es plenamente un artista del siglo XXI. Porque, con los nuevos tiempos que corren, la imagen del artista visual ha cambiado de manera drástica y radical. El artista de nuestra época deja de ser (lenta y gradualmente en algunos casos, aceleradamente en otros) el arcaico artesano medieval, que trabaja en su gabinete o en su taller, apegado a sus temas, materiales y técnicas tradicionales, ceñido a la consulta de sus modelos clásicos, y restricto a la comunicación doméstica con sus colegas, discípulos, ayudantes y modelos. Para convertirse hoy en el intelectual informado, en el investigador experimental, que vive al tanto de los estremecimientos y las vibraciones más sutiles de nuestro mundo de redes de comunicación globales y de tecnología digital.  

 

O digamos mejor que Jorge Restrepo es un artista de convergencias y divergencias, de intereses, asimilaciones y simpatías heterogéneas, donde se dan cita, donde se enlazan y funden los conceptos tradicionales con las más dinámicas inquietudes que perfilan el presente y el futuro de la creación visual.  

 

De tal manera, que analizar el conjunto de la producción de Restrepo nos remite obligadamente a los recursos del amplio espectro, a la redefinición de los conceptos y las nociones establecidas, ya que su obra abarca desde la expresión tradicional, de la pintura de caballete, realizada sobre lienzo, con ayuda de pinceles y pigmentos acrílicos, hasta las acciones puramente conceptuales, hasta el performance, la instalación, el ready made, la acción artística colectiva. Al grado de organizar un concierto masivo de, desde, por y para 240 teléfonos celulares; presentar una exposición para no videntes; promover una heterodoxa muestra internacional de arte-correo; articular la realización de una inusual alfombra de aserrín para las procesiones religiosas de semana santa; convocar a una verdadera multitud de pintores para realizar una obra aleatoria y única; dirigir a todo un poblado de mujeres de baja escolaridad para pintar, de acuerdo con sus instrucciones, una tela de nueve metros de longitud. O para organizar una exposición de arte contemporáneo en un concurrido mercado capitalino (populoso como una novela de Balzac), donde el colorido abstracto de sus telas pintadas se asimila de manera natural, biológica, orgánica, con las legumbres, frutas, abarroterías, refresquerías, carnicerías, pescaderías y fritangas del tiangue popular.

 

Por supuesto, cada una de estas expresiones revela una faceta interior del artista, juntas componen un poliedro dinámico, donde se dan relaciones múltiples y complejas. Y cada uno de estos diferentes aspectos y modalidades ha sido objeto de una evolución particular. Como resultado de una actividad tan variada, tan imaginativa e impredecible, logramos el perfil de un artista complejo, lleno de novedades, de hallazgos y sorpresas, cuya definición conceptual representa un desafío, una ordalía, al querer ser asimilada y sintetizada por la errática crítica local (de cuyos barruntos teoréticos, de cuyas inexactitudes de expresión y de cuyas conclusiones apresuradas nuestro artista tampoco ha podido librarse).

 

Jorge Restrepo es pues un efervescente, creativo y sorprendente artista conceptual, explorador de posibilidades inéditas, innovador de conceptos, que aplica y desarrolla categorías estéticas relativamente novedosas como las de instalación, arte colectivo, arte a distancia, performance, acción artística, trouvaille. Pero también es, en principio, un pintor tenaz, consistente y disciplinado, hasta tocar los límites de la obsesión compulsiva.

 

2. Un cardume de peces festivos, o: el inefable placer de saberse abuelo

 

La creación, todo proceso creativo es (Dios padre lo sabe mejor que nadie, y no me dejará mentir) siempre un juego, apenas un juego, independientemente de que dentro de su desarrollo suela arrastrarnos hasta consecuencias impredecibles.

 

Por otra parte, la asimilación de las expresiones abstractas requiere menos de erudición que de sensibilidad y de facultad imaginativa. Nos lo demuestran los vuelos creativos de la abstracción precolombina. Deberá valernos, a título de abundante ejemplo, la riquísima variedad de diseño, el amplísimo prisma significativo de la cerámica nazca del altiplano andino, o, para remitirnos a un ejemplo más cercano, la cerámica luna del istmo de Rivas y de la península de Nicoya, en nuestra América Central.

 

Para su muestra inicial en los márgenes australes del lago Xolotlán, realizada en Galería Códice, Jorge Restrepo ha decidido presentarnos una colección de telas de abundante colorido y de vigoroso diseño abstracto, que ha sido dedicada y dirigida en primera instancia a la población infantil de Managua. Dedicación que, vista con prejuicios, podría parecer incongruente, o cuando menos paradójica. 

 

No es esta la primera vez que el alma y el universo de los niños figuran como motivación decisiva y factor desencadenante en la obra del artista colombiano. Podemos señalar como antecedente clave “Rompecabezas para Emilio”, un conjunto de dieciséis paneles abstractos pintados al acrílico, en ocasión del nacimiento de su primer nieto, obra que el artista presentara en la Antología de las Artes Plásticas de Honduras, en su edición del año 2004. Extraordinarias facetas creativas que se inspiran en el arte exquisito de ser abuelo, tal como habría dicho el poeta Víctor Hugo. Amén de la advertencia oportuna que nos hace el Evangelio, señalando nuestra previa y necesaria reversión en niños, como prerrequisito de entrada al reino de los cielos.

 

En estas telas que el artista expone ahora en Nicaragua podemos advertir, a simple vista, pero con afán escudriñador, la danza de una muchedumbre de elementos sueltos, una tupida red de líneas discontinuas, una trama abigarrada de formas coloridas, fugitivas y dispersas. Composición abstracta que se solaza en sugerir, en provocar asociaciones, en evocar analogías, más que preocuparse por definir formas o figuras naturales, o esquemas artificiales.

 

Debemos tener en mente que es esta una obra de culminación, que propone un posible remate a un prolongado juego de experimentación a partir de articular partículas geométricas y tramar contrastes coloridos, disciplina lúdica que colmara una demorada fase en la trayectoria anterior del artista. Notemos en primer lugar que en esta fase final se da, con relación a los momentos anteriores, una  ruptura de la estricta composición geométrica, de la restricción a los trazos cuadrangulares, al sistema estable de planos verticales y horizontales. En efecto, otros elementos han entrado a determinar el juego. Subrayemos el predominio estructural de las líneas curvas, los ritmos ondulantes, las tendencias espirales, las fuerzas centrípetas y centrífugas que arraciman las innumerables partículas. Amén de la presencia de puntos de diverso tamaño, que ofrecen el necesario sustento de contrapunto (valga la paradoja) para el movimiento masivo total. 

 

3. Para niños de primera, segunda y tercera edad

 

El recurso sugerido de los anteojos de tercera dimensión, puede antojarse un mero medio de distracción infantil. Tentando así los linderos de la exageración con el juego creador. Y hasta cierto punto lo son. Los anteojos son parte del juego gozoso con que estas pinturas nos desafían a rescatar la fresca visión infantil que debe reposar indemne en algún trasfondo remoto de nuestra seriedad adulta.

 

Pero en el fondo de este juego subyace algo más. Obsérvese con desprejuiciada atención y se notará que con ayuda de las gafas, además del inusitado relieve, de la plusvalía de profundidad casi tangible en que se abisman las composiciones, se nos revela la estrategia estructural que ha llevado a estas pinturas hasta su imagen final. Cada composición se nos revela así como un sistema escalonado de estructuras superpuestas, se da una tensión manifiesta entre sus vectores, algunas capas de pintura rompen el equilibrio que pudiera estatizar a otras que subyacen. Como en un sistema escalonado de estratos geológicos o atmosféricos. El resultado final es una trama de planos cuyas divergencias se contraponen y equilibran, semejantes a un balanceado sistema de fuerzas concatenadas. Un sistema biosférico poblado por trazos de pincel, una feliz congruencia de complementarios elementos de color. Una mancha migratoria de aves o mariposas, una coreografía de cardúmenes, un oleaje de corales submarinos, un vuelo transcontinental de esporas, un reguero de polen y de polvo de estrellas, siguiendo por inercia el vuelo de la cauda de unos meteoros invisibles, un fervor multitudinario de inéditas especies botánicas.

 

Pero notemos además que persisten las líneas estructurales, líneas matemáticas discretas, líneas punteadas que orientan la búsqueda visual, el recorrido organizador de nuestras miradas.

 

Por lo demás, no es preciso ir más allá. Las sugerencias orgánicas son exactamente eso. La poética del espacio convocado exige que toda analogía se detenga en los umbrales de la similitud. Es esta una pintura liberada de la tiranía de los estrictos remates figurativos, de las exigencias formales de realismo, surrealismo o hiperrealismo. Es necesario percibir y asimilar estas obras con libertad y falta de prejuicios determinantes, características que en la mente infantil yacen a flor de la consciencia.

 

Ahora bien, ¿por qué una muestra de arte tan sofisticado para los niños? Tampoco esperemos respuestas unívocas. Señalemos sí que esta reorientación del público espectador forma parte de una estrategia de inclusiones, que tiende a incorporar a una serie de sectores sociales que tradicionalmente se han considerado ajenos al proceso de las artes, desechados por tácitas y empedernidas exclusiones. Iniciativa osada que, en la trayectoria de Restrepo,  ya tiene antecedentes notables: arte para no videntes, arte para la prosaica y absorta población de los mercados, arte para los afanados remitentes de postales navideñas, arte para los urgidos usuarios de la telefonía digital. Consecuentemente, dentro de este contexto, y muy especialmente: arte dirigido hacia las consciencias más frescas y de más tierna receptividad. 

 

Exposición para niños donde la inclusión de los padres, las madres, los tíos y los abuelos ha sido contemplada y deliberada como complemento imprescindible, más que como mera posibilidad. Adultos con mentalidad fresca, con la consciencia limpia, con la mirada incontaminada, que conserven intacta la capacidad de gozar de la frescura y la pureza de un sano juego intelectual, despojado de pretensiones de sañudo formalismo.

 

En Nicaragua, donde nuestros más recios poetas nacionales han demostrado una especial receptividad para las incitaciones del arte, y una capacidad extraordinaria para dialogar con el mundo de la forma, el trazo y el color (recordemos las crónicas y artículos sobre arte de Rubén Darío; las recreaciones de Pablo Antonio Cuadra sobre motivos de cerámica precolombina; los murales USA y otras magistrales colecciones de monstruos y vestiglos de Carlos Martínez Rivas; las múltiples aficiones plásticas de Lizandro Chávez Alfaro; la labor de comentarista crítico desarrollada por Álvaro Urtecho…etc.) las propuestas más audaces de Jorge Restrepo, sus innovaciones más atrevidas, encontrarán clima propicio, caldo de cultivo, ambiente favorable, y suscitarán tan entusiasta acogida como la que tendrá su disciplinado cultivo de los recursos, el empleo de las técnicas y los métodos tradicionales.

 

De momento, demos la bienvenida, saludemos con simpatía y afecto, acojamos con entusiasmo a quien, con ademán cordial, amistoso y solidario, ha querido compartir con nuestros niños de todas las edades, sus fervientes desvelos, sus inquietudes radicales, su inagotable entusiasmo creador.

 

Tegucigalpa, 8 de abril de 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






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